Parece ser que en Estados Unidos, algunos pescadores ya no tiene necesidad de buscar el cebo, las lombrices, con «azadón». Utilizan una técnica que ellos llaman worm grunting (gruñirle a los gusanos). El uso es sencillo, se clava una estaca de madera en la tierra y se frota el «mango» con una lima de acero. En cuestión de poco tiempo las lombrices salen huyendo a la superficie.

En el artículo del New Yor Times, de donde parece ser la fuente de la noticia, comentan que la explicación del extraño comportamiento de estas lombrices. Según Kenneth C. Catania de la Universidad de Vanderbilt, la vibración que la lima produce al rozar la estaca, es una imitación bastante convincente del gruñido de uno de sus más temidos depredadores, el topo americano oriental (Scalopus aquaticus).

Mi realidad es que creo que le dan demasiada importancia al sonido en la entrevista, supongo que para hacerlo más vendible. Personalmente opino que únicamente es debido a las vibraciones desatadas sobre la tierra.

Siendo pescador como soy me podría haber ahorrado muchísimo tiempo a lo largo de estos años si me hubiese enterado antes.

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